En 1993, Hollywood intentó llevar La casa de los espíritus a la pantalla grande. Meryl Streep, Jeremy Irons, Winona Ryder, Antonio Banderas. Todo el talento posible. Y sin embargo, algo no terminaba de funcionar. La novela de Isabel Allende, con su mezcla de realismo mágico, violencia política y matriarcado poderoso, necesitaba otra cosa: necesitaba contarse desde adentro.
Treinta años después, Prime Video lo hizo. Ocho episodios, producción chilena, filmada en Chile, con Alfonso Herrera, Nicole Wallace, Dolores Fonzi y Maribel Verdú. Dirigida por Francisca Alegría y Andrés Wood — dos de los nombres más sólidos del cine chileno contemporáneo. Isabel Allende como productora ejecutiva. Eva Longoria también.

La serie narra la historia de la familia Trueba a lo largo de medio siglo: el patriarca autoritario, Clara con sus dones espirituales, Blanca y su amor imposible, Alba y su militancia. Es una saga de mujeres que sobreviven, resisten y recuerdan en un país que hace todo lo posible por olvidar. La decisión de narrar desde la perspectiva de Alba no es menor — refuerza que esta historia siempre fue de ellas.
Los primeros episodios están disponibles desde el 29 de abril. Dos más llegan el 6 de mayo y los tres finales el 13. El formato de estreno escalonado apuesta a la conversación semanal, a las teorías, al debate — algo que la primera película nunca pudo generar.
Lo que está en juego no es solo una buena adaptación. Es la posibilidad de que una obra latinoamericana fundamental sea leída, por fin, con sus propias palabras.
