por @Ozoniko
La política chilena vive ese extraño momento donde el futuro parece debatirse entre abrir ventanas o volver a cerrar pesadas cortinas de libertad e igualdad. La diversidad sexual (que durante años empujó, marchó, articuló, levantó pancartas y conquistó derechos) mira el escenario con la sensación de volver al pasado: discursos de odio que regresan sin pudor, miedos reciclados que amenazan la vida de miles, familias ideales moldeadas según manuales que ninguno de nosotrxs pidió.
Lo que está en juego no es abstracto. José Antonio Kast tiene nombre, rostro, ideología, votaciones y frases dichas en la prensa. Aquí van diez claves para entender el panorama sin anestesia.

1. La vigencia (o retroceso) de los derechos ya conquistados
Chile llegó tarde a casi todo: matrimonio igualitario, Ley Zamudio, Identidad de Género. Nada cayó del cielo; todo costó décadas. En la vereda conservadora del mapa político, José Antonio Kast ha rechazado buena parte de esas transformaciones: votó contra la Ley Antidiscriminación y ha expresado públicamente que el matrimonio igualitario es contrario al “modelo de familia” que defiende. No es teoría: es su historia a vista y paciencia de todxs.
2. La educación sexual integral como territorio en disputa
La Educación Sexual Integral (ESI) no es una bandera identitaria; es salud pública, prevención y derechos. Pero bajo discursos conservadores suele presentarse como amenaza moral. Kast ha sido crítico de su incorporación plena, y si esa visión se instala en el Estado, las escuelas vuelven a ser terreno donde la información se censura en vez de ampliarse.
3. El invento conservador de la “ideología de género”
Ese fantasma que algunos políticos invocan cada vez que oyen la palabra “diversidad” e inclusión. Kast ha usado el concepto repetidamente para oponerse a políticas educativas y de inclusión, instalando la idea de que hay una supuesta agenda de adoctrinamiento. Esa retórica ya fue probada en otros países: siempre termina igual, con recortes, censuras y retrocesos. Lo que los ultra conservadores llaman “ideología de género”; no es más que igualdad, derechos y respeto mutuo en el mundo en que vivimos.
4. La protección frente a crímenes de odio
Los discursos políticos de José Antonio Kast (y sus secuaces) no flotan en el aire: aterrizan en la vida cotidiana. Se hacen golpes, violencia y muerte en nuestros barrios y escuelas. Cuando una figura pública ironiza, relativiza o caricaturiza identidades diversas, quienes violentan sienten permiso. Un gobierno puede elevar el estándar de respeto o disminuirlo. Esa diferencia se siente en la calle, en la pega, en el transporte público, en la noche.

5. Las políticas de salud sexual y acompañamiento trans
Acceso a tratamientos, hormonización, apoyo psicológico, garantías GES: todo depende de decisiones administrativas. Las señales de José Antonio Kast han sido de distancia frente a derechos trans, incluyendo cuestionamientos a la Ley de Identidad de Género y expresiones que organizaciones han catalogado como despectivas. Para la población trans, el Estado puede ser un puente… o un muro. Cuando las mentiras abundan sobre la infancia trans y su acceso a la salud en Chile; es crucial un presidente/a que hable con verdad y empatía.
6. El rol del Estado como garante para todxs
Vivimos en un país donde el Estado no puede imponer un molde familiar; las familias en Chile son diversas y todas ellas merecen cuidado y respeto. Kast ha dicho explícitamente que “la familia es entre un hombre y una mujer” y que el Estado debe proteger ese formato como estándar. Esa visión no es solo simbólica: define políticas, presupuestos, prioridades y exclusiones.
7. Amenazas a la continuidad de programas de Diversidad y Género en el Estado
Los avances en diversidad no dependen sólo de leyes: viven en los equipos que cada día implementan políticas en salud, educación, trabajo y cultura. Su continuidad es frágil y depende totalmente del Presidente de la República. Un gobierno suyo podría recortar presupuestos, desarmar equipos y frenar campañas clave. Estos programas no caen solos: caen cuando la autoridad decide que ya no importan (o molestan).
8. La representación y el lenguaje desde el poder
Un presidente, un ministro, un político: todos marcan el clima del país. Y Kast tiene un historial de frases donde la diversidad aparece como “problema” o amenaza cultural. Cuando la autoridad se burla o minimiza identidades, algo pasa afuera: algunos se sienten con permiso para repetirlo y otros empiezan a esconderse. Porque el tono del poder siempre se contagia.
9. El futuro de la adopción homoparental y el derecho a formar familia
Kast ha dicho en TV: “Dos hombres no son igual que un hombre y una mujer” y “los niños tienen derecho a un padre y una madre”. Incluso afirmó que una pareja heterosexual de menores recursos daría mejor bienestar que una pareja del mismo sexo. No son citas aisladas, sino una postura sostenida: su rechazo explícito a la adopción homoparental. En un país donde muchas familias aún esperan reconocimiento pleno, esa posición no es un matiz, es un límite.
10. El lugar de Chile en el mapa internacional de derechos
Algunos países están retrocediendo en inclusión y derechos para la comunidad LGBTIQ+ en el mundo: Hungría, Polonia, ciertos estados de Estados Unidos o Argentina. Kast suele citarlos como referencias políticas. La pregunta es si quiere sumar a Chile a esa corriente o mantiene su rumbo hacia un Estado que reconoce la diversidad sin pedir permiso para existir.

Lo que está en juego no es “la agenda LGBT” (ese invento útil para quienes necesitan un enemigo pequeño). Lo que está en juego es si Chile apuesta por una democracia donde las personas puedan amar, criar, caminar y existir sin pedir disculpas. Las elecciones cambian gobiernos. Los gobiernos cambian vidas. Y los buenos gobiernos salvan vidas. Por eso, desde la comunidad LGBTIQ+ y quienes caminan a su lado, debemos poner toda la fuerza y la convicción detrás de Jeannette Jara.
Cuando está en juego la dignidad, no se vota con miedo: se vota con coraje. Este Domingo 14 de Diciembre Vota 2. Vota Jeannette Jara. Por ti, por mí, por todxs mis compañerxs.
